( Autobiografía en proceso...pero aquí algo de ella)
LA CREATIVIDAD EN LOS
AÑOS ’90
Ahora bien, el boom de la publicidad en el Perú fue en esos
años, y eso nadie lo puede negar. Estaban los mejores publicistas del Perú. Y
por supuesto las mejores agencias del medio y otras que nacían. No pretendo
nombrarlas, esto no es publicidad a esas agencias pero allí estaban Ogilvy, Mc
Cann Erickson y Creativity Young & Rubicam eran las fuertes
transnacionales. Y estaban otras emblemáticas nacionales como, Estarbridis Eureka y Publicistas Asociados que fue una de
las grandes.
Ya había aprendido con premura las ventajas que puede
ofrecer el campo de la publicidad y el diseño. No era un curtido, pero si
contaba con la experiencia necesaria, y
podía asimilar las demandas apresuradas de las campañas para radio y
televisión.
Días gloriosos de grandes competencias y rivalidades entre
agencias que comenzaban a posicionarse en este mercado y con famoso premios y
distinciones como el 17.65. Lamentablemente una década después, muchas de las
agencias desaparecerían del maravilloso mundo de la publicidad y del mercado de
Lima.
Estos años estuvieron marcados por la gran aceptación de la
población del Perú hacia el Fujimorismo, con Montesinos en el poder. Ello
alcanzo las mismas esferas de los publicistas, que tuvieron que lidiar, o con
asociarse con el poder corrupto y ceder a las presiones del dinero fácil con
las asesorías pagadas como Borobio por citar alguno o, en todo caso seguir
apartado de todo y verse amenazado por la economía de los ´90 . Así me toco contemplar de cerca mi entorno
social y político, afrontar mis inquietudes
y temores trabajando, haciendo el papel de director de Arte, cabeza de equipo de diseñadores.
A veces como jóvenes olvidamos que teníamos vida familiar y
nos dedicábamos a laborar largas jornadas, que para nosotros no era trabajar, sino diseñar, dibujar y
pintar. Entiendo que esos días la
pasábamos de maravillas en nuestro mundillo de los desings, estilógrafos,
aerógrafos y cartulinas importadas y esperando que el cliente aprobara al día
siguiente los bocetos que cada
“dibujante” o “bocetista”, así llaman hasta ahora a los diseñadores, y en algunos casos “artistas”.
Dos hechos en particular
recuerdo con atención:
En una ocasión, competí con la creación de la nueva etiqueta
de Ajinosillao de Ajinomoto con la famosa Mc Cann Erickson. Aquella campaña fue
difícil. No había cuando se decidieran
por algún diseño de la nueva etiqueta, que se imprimirían en millares de
millares para todo el país. Esto ya empezaba a incomodar al “Loco Marco”, así
le decía el famoso Markus al patrón.
-¡Carajo están trabajando o están gileando! Aquí se trabaja
o cierro la empresa.-Pataleaba Marco desde su gigantesco y cómodo sillón, cual Al
Pacino en la película Scarface. Esta era su película favorita y de esta forma
se inspiraba y se desenvolvía frente al personal.
De cómo era el equipo de trabajo de nuestra agencia: jóvenes
todos, que apostaban por sus diseños para que fueran aprobados primero en el
directorio de la agencia. Para luego pasar la prueba final con la Ajinomoto.
Este particular cliente era importante para nuestra agencia, era por el fuerte
ingreso que aportaba a la misma en la atención de los productos requeridos.
Ello había creado tensión entre nosotros los diseñadores, por tratar de recrear
el mejor diseño que pudiera “tumbar” a los diseñadores de Mc Cann, que eran de
lo mejor y con enorme grupo creativo.
Como todo ambiente
laboral siempre hay rencillas y envidias ocultas, esto se hizo notorio cuando
el equipo creativo no pudo resolver el famoso diseño de la etiqueta. No tuve
una solución más oportuna que crear el diseño del Ajinosillao, en la cual
recibí las felicitaciones por haber apostado por un diseño fresco. Ello me
costó una amanecida completa y lo más mínimo reconocimiento monetario. Al
principio cuando uno gana es gratificante, esto lo pueden afirmar cualquier
ganador de un determinado certamen. Con el tiempo si no hay incentivo se da uno
cuenta que no gana nada, de lo que había haber recibido.
Con el tiempo te das cuenta de que, los jefes lo ofrecen todo
a sus trabajadores si éstos cumplen sus expectativas y que te vendrán
bonificaciones extras.
- Tú eres como un
hermano, sigue así Joseph, no me falles. Dime lo que necesites y yo te
apoyaré, quédate unas horas más. - Le creía al principio de verás que sí.
Después de un año, ya no pensaría lo mismo. Esas horas se tornaban
interminables. Me costó muchas amanecidas.
Horas de trabajo diseñando “Campañas de al día siguiente” todo como
comúnmente se dice “es para hoy”. No había cuándo acabará las jornadas de
trabajo en la pequeña agencia. Ello había de desgastarme, por más música que
hubiera llenando el estudio de diseño, pollos a la brasa y un sleeping como
almohada si había de quedarme en la oficina sin llegar oportunamente a casa,
todo ello, había de pasarme la factura
con el tiempo.
…….
Por entonces en el centro de Lima tenía un amigo de barrio llamado Paoli, lo conocí en el
tiempo que íbamos cada quien al colegio. Tenía confianza con él, algo así como
hermanos. Cual compañeros de aula, nos entendíamos casi a la perfección. Y siempre estábamos juntos como dos leones en
medio de la jungla africana, así nos veíamos cuando andábamos por todos los
rincones del Centro.
Como jóvenes habíamos pasado situaciones difíciles y también
buenos momentos familiares. Sus padres me apreciaban mucho, lo único malo en
ellos que eran muy orgullosos, siempre me sacaban a relucir y comparar y
hacerme ver mi situación.
-Tu hermano ha estudiado en la universidad. Por qué tú no
haces lo mismo-. Me decía la madre de Paoli.-Imagínate no tienes donde caerte
muerto. Un título universitario te
ayudará. Estudia algo que sea más útil.
“Qué haces tú cachueleando en eso del diseño y la pintura”.
Para ella, lo mío no era trabajar, sino estar en algo
pasajero. Ganaba mi dinero con un equipo de trabajo excelente de diseñadores.
(Años después me enteraría, que estos jóvenes estaban en las mejores empresas y
medios de publicidad). Bueno, me tenía sin cuidado lo que me decía la señora. A
veces estaba de buen ánimo y otras, estaba algo contrariada por lo que le
sucedía a su hijo. Empero no sabía que su hijo era un sabihondo, que se creía
dueño del mundo.
Estaba tranquilo,
pues sabía lo bien lo que estaba haciendo y me gustaba estar diseñando en la
agencia, era trabajo y por ello me remuneraban mensualmente.
Que practicamos pesas en aquel verano de 1993. Claro que sí,
que levantábamos pesas. Usábamos el método Weidder, el mismo que uso Arnold Swchasnegger
ahora convertido en un intolerante gobernador de California. En sí, el método era bueno. Yo siempre había
sido delgado de cincuenta y seis kilos
de peso por años. Pero, con la rutina
acostumbrada que practicábamos en casa, gane ocho kilos que ayudaron en mi
aspecto. Esto me dio confianza, estaba muy esbelto con forma. Había llegado a
tener un cuerpo envidiable. El aspecto por esos años me interesaba mucho. El hecho
de verme al espejo agradable y agraciado, me levantaba la moral, por así
decirlo. Pensaba erróneamente, como muchos que aman el aspecto físico, que la
apariencia era el fin primordial a seguir en la vida. Era lo único que
importaba. Alimentado con ideas del narcicismo y la doctrina Epicúrea que tanto
releía en mis descansos.
-Tú pareces más un surfista que levantador de pesas. Pues
tienes un cintura que ya quisiera yo-. Exclamo Paoli y sentenció: Levanta más.
Auméntale peso a esas mancuernas.
Yo había comprado las barras y la máquina para los ejercicios. Y estaban en
la terraza del departamento. Así que cuando hacíamos la rutina “in plain air”,
por los edificios que se encontraban alrededor nos miraban como si fuéramos
chicos despreocupados de las responsabilidades de la vida cotidiana, otros observaban
con envidia. Algunas chicas siempre se asomaban por las ventanas y parecían disfrutar del panorama de cuerpos en
movimiento y haciendo fuerza.
-Parece que a la gente les gusta mirarnos. Ya quisiera estar
en otro lugar, ya me cansé de Lima. Vivir por Miraflores, Surco o La Molina.
Allí hay buenas hembritas con quien
entablar amistades pues aquí todo apesta.-
En fin, para Paoli todo le apestaba y nada le convenía. Todo
era una mierda y nadie tenía la razón, el régimen, la sociedad, las mujeres y
los amigos hasta su propia familia. Todo, menos él.
-Este trabajo no me conviene, este es malísimo y mal pagado-
Refunfuñaba en más de una ocasión. Nunca había trabajo según él. Siempre salía
con una excusa. Había trabajos de todo tipo para empezar a laborar
honradamente, pero a él no le interesaba en el fondo. Por el lado de las
mujeres. Ninguna estaba a su altura. Todas eran mal parecidas “cholas, flacas,
blanquiñosa, chatas”. No existía mujer perfecta.
-Te gusta ésa. Si es más fea que el hambre -. Por ratos me
sentía opacado ante sus críticas hacia las chicas, pues ni bien me gustaba una mujer
me preguntaba si la destrozaría con sus comentarios machistas, entonces entraba
en problemas conmigo. Era un misógino
empedernido. Me supuso tener mucha tolerancia con el por sus continuos
comentarios displicentes y fuera de lugar. Sin embargo, yo trataba de alguna
forma de ayudarlo. A veces le pedía que me apoyara con unos trabajos
publicitarios. Pues tenía pedidos de Diseños freelance y Paoli, que estaba llevando
estudios de Arquitectura, sabía delinear y coger el Rotring de forma talentosa,
allí el parecía estar en su mundo.
Una tarde Marco, me solicito si conocía a alguien que
supiera dibujar para el taller de arte.
-Necesitamos un dibujante más. ¿Conoces a alguien? Si lo
encuentras, pruébalo inmediatamente y que esté bajo tu mando.
Entonces se presento su oportunidad a Paoli y no lo negué para
el oportuno puesto que se le había de presentar. Así, que inmediatamente, lo
hice llamar y él paso la prueba que se requería para el puesto.
NOCHES BOHEMIAS
Al vivir en aquella Lima que añoro, que a muchos no les
gusta por el inacabable bullicio del día, que solo acaba en la madrugada, cuando
se calma ligeramente. A no ser por algún choque
de un auto, las peleas de
borrachos y parroquianos, que al salir
de un centro nocturno pululan en escondites cómplices de la noche lasciva y
bohemia. Me había acostumbrado al ruido por ratos
ensordecedores de los claxons, el grito de los huelguistas los cuales veía
desde la amplia terraza de mi departamento. Lo incómodo era cuando los policías
iban tras los revoltosos haciendo explosionar sus bombas lacrimógenas tras
ellos. Entonces el humo subía por todo el edificio hasta lo alto del
departamento que daba al gym. En ese momento, que fueron muchas ocasiones
realmente, se convertía todo en caos.
Las varas de los policías anti-motín
golpeaban a los que huían y lagrimeos involuntarios resbalaban en las mejillas
de todos.
Así que la agencia de publicidad estaba a no más de tres
esquinas de mi departamento. Todo se me hacía fácil. Pues no gastaba en
movilidades, ni mucho menos en almuerzo en restaurants de todo nivel que por allí ofrece lo mejor. Quizá, por ello, mi jefe me tenía confianza
plena, porque estando cerca podía llamarme a cualquier momento por el Bipper.
Aquel aparatito del tamaño de medio celular el cual te emitía bipeos a manera
avisos que te dejaban un mensaje de texto determinado: Ven, Ya estoy en camino, Trae los diseños etc… era muy inferior de
los celulares que cumple hoy la misma función y de forma más práctica todavía.
Joseph dale una mano a Iván y Malena. Mañana es la presentación. Gracias. Bueno esa era la orden y había que cumplirlo por la simple de responsabilidad. Expresamente, no nos agobiaba quedarnos hasta tan tarde, pues hacíamos hora para de allí pasarnos a otro lugar, después de toda rutina de largas horas de estar sentados frente al tablero de dibujo.
Joseph dale una mano a Iván y Malena. Mañana es la presentación. Gracias. Bueno esa era la orden y había que cumplirlo por la simple de responsabilidad. Expresamente, no nos agobiaba quedarnos hasta tan tarde, pues hacíamos hora para de allí pasarnos a otro lugar, después de toda rutina de largas horas de estar sentados frente al tablero de dibujo.
Tenía una compañera en la agencia a la que le decían Baty,
era de baja estatura, de contextura gruesa y sin mucha gracia. Era la encargada
de los medios, las comisiones de las agencias. Pretendía por ratos saber mucho
en este campo. Ella había olvidado rápidamente su lugar y trataba a toda costa
de imponerse y ver las cuentas con los clientes directamente. Marco desconfiaba en secreto
de ella, quizá de sus ambiciones. El la había contratado una mañana muy cerca
de las oficinas de la desaparecida firma de detergentes Amigo Limón. Fue
circunstancial. Ella vino a la entrevista personal y de inmediato Marco, que
estaba apurado y por salir, nos llevó en taxi . Íbamos a visitar a un tal
gerente apellidado Kukurello de la desaparecida firma la Pepsi Cola, de los
Heredia. Baty nos acompañó y entramos todos a las oficinas principales de la
corporación para la sustentación del diseño y la esperada campaña publicitaria.
Al término de la reunión, saliendo, en
una esquina, y en plena avenida
Mariátegui Marco le dijo:
-Este es nuestro cliente y el tipo de trabajo que hacemos.
¿Trajiste tus documentos?
Ella asintió con la cabeza y sacó el característico folder
crema manila.
-Quedas contratada. Esta fue la anécdota de cómo ella llego a Home Advertising.Fue contratada en plena calle de Jesús María.
Los diseñadores bordeábamos menos de 25 años, pero Baty era
la mayor, y por ende, se convirtió en la líder de llevar a cabo las fiestas y
dirigir las reuniones. No porque
queríamos, sino porque, ella se impuso a nosotros, casi sin darnos cuenta. Ella
proponía los lugares nocturnos. Era la indicada para realizar los eventos. Conocía también de nuestras personalidades.
Le gustaba, no entiendo hasta ahora, crearnos conflictos y pequeños celos entre
nosotros. Todo estaba bien, de repente salía a relucir. Baty dijo, ella supuso, ella pensó y cosas así. Baty ordena…
Ahora, en cuestiones musicales Baty proponía la música en
las oficinas, cuando no reuníamos en los cumpleaños. La música reggae dominaba
en las discotecas de lima, en todos los lados se podía escuchar de ella. Aparte
Bob Marley , escuchaba UB40, Inner Circle.
Otros ritmos como el Techno y New Age. Puedo citar a Ace to base, Dr.
Alban, Erasure, el rock heavy de Gun´s
and Roses. La onda disco también hacía lo suyo, la disco de los 90 apabullaba
en las discotecas de Miraflores, San Borja y barranco. Una noche Baty, nos
llevo a su mundo. Nos llevo al famoso Perseo, una discoteca de ambiente de gran
selectividad y prestigio en Lima. Esa noche había de todo. Gente heterosexual y
gays por doquier. Pero ninguno de los chicos sabíamos que era de ambiente a
excepción de la Baty. No nos importo,
pues simplemente, era una noche más de diversión y la música era acorde con el momento y con los
gustos de los jóvenes diseñadores. Allí estaba Paoli a un lado de la barra
refunfuñando que este era un lugar de maricas. ¡Puros gays y lesbianas carajo! ¿Donde hemos venido?
De alguna forma después de esa noche, ella armaba las
fiestas un día armo una fiesta original con pañuelos, en otra ocasión venir con
un determinado detalle. Tomábamos y
bailábamos. Nos divertíamos como jóvenes dueños de su pasión, seguros de
nuestros deseos. Baty tomaba la rienda en temas de índole sexual. Poses,
desviaciones, métodos de hacer el amor. Sexo. Todo estaba regido por el tema de la sexualidad y el mundo gay para ella. Nosotros aprendíamos de sus
conversaciones a manera de sesión coach, que en ese tiempo no se hablaba de
este método. “Tu creo que eres virgen, tu ya conoces el sexo”. Risas. Así
determinaba quien era el más o menos experimentado en el tema. Solo Ani, podía
tranquilamente debatir en este tema, pues ella no caía mucho en el juego. Había
llegado recientemente a la agencia. Era una mujer casada, por ende tenía la
experiencia que daba el matrimonio. Tenía un carácter afable, era alta y muy
hermosa. De ascendencia extranjera. Ella era lo contrario de Baty, en belleza,
estatura y profesionalismo. De esta manera, se planteaba las cosas diferentes en
las reuniones y fiestas.
En cada fiesta vivíamos los ritmos, luego de ir a
las discotecas miraflorinas y algunas de barranco, donde nos enfrascábamos en
tomar ron y coca cola, cervezas y tragos especiales, de aquellos que ofrecen
los barmans al gusto exquisito de uno. Con
el famoso “Cuba libre” empezaba las noches bohemias. Yoel, el menor del equipo
de arte, también nos acompañaba. Era tranquilo y pausado cuando llego laborar a
la agencia. Las chicas lo cuidaban para que no se distrajera o cayera en el
relajo de las fiestas y que tomara en exceso. Se volvió un gran amigo. Cuidaba
su imagen de chico serio y tranquilo de su casa, años después se volvió
misionero y divulgador del mensaje de Cristo.
Así pasamos muchas noches entre baile, música de 4 non
blondes y Two unlimited, UB 40, Iner
Circle, buscando el mejor momento para
olvidar, sabiendo que al día siguiente, continuaríamos la rutina de producir, dibujar esclavizadamente bocetos de todo
tipo, desde afiches, brochoures y los famosos story board, que servirían para
los comerciales de televisión. Estos guiones gráficos era lo más importante
para la producción del comercial o cualquier clip que debía de captar la
atención de los teleaudientes. Allí estaba la plata. Comerciales de 30 segundos
a dos minutos y medio podían costar entre diez
y quince mil dólares, y los de minutos hasta miles de dólares más en costo de producción general. Yoel y yo
nos encargábamos de estos story boards y los “artes finales”, así llamaban a los trabajos para presentación.
Era una buena labor que hacíamos en nuestra oficina de arte, con el equipo
stereo que nos acompañaba cada día y noche escuchando Radio doble 9, Panamericana cuando aún era muy buena y el recordado telesterio 88 fm. A mi mente viene aquellos afiches pegados en las paredes de Home Advertising con los
ídolos del momento, otros como Kiss (infaltable), la foto de Johnny Depp que la
rompía con su serie juvenil Comando especial, Thalia que por esos años la
mexicana arrasaba con sus posters, el controvertido y peligroso Axl Rose a un
lado de la pared. Además de otros dibujos y caricaturas creadas por
nosotros ridiculadizandonos al personal de la agencia, elementos necesarios
para levantar la labor creativa.
Los años 90 tuvieron lo suyo. Viví bien y sobreviví por así
decirlo, trabajando en lo que me gustaba, mi corazón ardía en mi interior por el arte. Claro ya había pasado la guerra de Irak, los paquetazos de Alan García había quedado atrás. Se había creado ese engendro de Constitución de 1993 por los Fujimoristas. Sin embargo, nuestro país había entrado a un periodo de gran violencia por todo Lima y el interior del País. Coches bombas llenas de anfo y dinamita se detonaban por todas partes de mi Lima querida. Una vez detonaron en la primera sede de la Sunat en la conocida avenida Wilson, recuerdo bien ese día. Exploto un coche con su estruendosa carga mortal. Estaba de regreso de una reunión, a 5 minutos del lugar de la hora cero, si hubiera pasado por allí en la hora no prevista minutos antes de hecho mi historia era que hubiera salido herido aquel día.
Los años 90 tuvieron lo suyo. Viví bien y sobreviví por así
decirlo, trabajando en lo que me gustaba, mi corazón ardía en mi interior por el arte. Claro ya había pasado la guerra de Irak, los paquetazos de Alan García había quedado atrás. Se había creado ese engendro de Constitución de 1993 por los Fujimoristas. Sin embargo, nuestro país había entrado a un periodo de gran violencia por todo Lima y el interior del País. Coches bombas llenas de anfo y dinamita se detonaban por todas partes de mi Lima querida. Una vez detonaron en la primera sede de la Sunat en la conocida avenida Wilson, recuerdo bien ese día. Exploto un coche con su estruendosa carga mortal. Estaba de regreso de una reunión, a 5 minutos del lugar de la hora cero, si hubiera pasado por allí en la hora no prevista minutos antes de hecho mi historia era que hubiera salido herido aquel día.
Los días
aquellos se mostraban con extremada brutalidad de las hordas senderistas de
Sendero Luminoso y el MRTA, corrientes extremistas desfasadas, plagadas de
ideologías trastocadas pro el odio infraterno hacia su propio pueblo que
termino en crueles muertes. La prensa amarilla y asquerosa hacía lo suyo en los
Medios. Borobio asociados, aquella agencia conocida que competía con nosotros
en las campañas de publicidad, también arremetía con las campañas montadas por
el poderoso Vladimiro Montesinos. Días en las cuales, muchos artistas estaban
callados por la corriente del miedo, otros en cambio se manifestaban
abiertamente contra este sistema impuesto por el Fujimorismo.
Después de un par de años la empresa andaba muy mal. Marco
había realizado malos manejos y esto comenzó afectar a los que laboraban en la agencia. Un día
desapareció tres días y había que presentar una campaña de publicidad. No había
la persona indicada para sustentar ante la gerencia del cliente. De repente
apareció como si nada hubiera pasado. Los días anteriores su esposa la había
buscado, el personal lo había esperado y sus hijos estaban desconsolados. Pero
el estaba en otra dimensión. Salió con las justas y pudo reunirse con el
impaciente directorio. Después de unas horas nos enteramos que Marco se había
retirado a su casa. La reunión
había sido un desastre.
La situación en este punto había de dar giro abismal en
D´Marco Home Advertising. Nada sería lo mismo. Los ejecutivos de cuenta
rotarían y se buscaría su despido. En mi caso estaba en la cuerda floja, pues
semanas antes yo había hecho respetar mi horario. Ya no quería quedarme hasta
tarde, ni madrugar por los diseños y no ser reconocido por ello. Se me tuvo como
un paria en la empresa, por ratos no era bien visto, quizá, por hacer valer mis
derechos, en cuanto al tiempo que debería rendir en la agencia. Ya no deseaba
quedarme más tiempo, pues saliendo me dirigía al gimnasio. Todo se estaba confabulando
para dárseme de baja en la empresa. Baty sería la encargada de fomentar la
intriga y la excusa para el despido. Luego, me entregaron mi cheque de gerencia
para cobrarlo por todos los servicios prestados en la agencia. Estaba tranquilo
porque era parte de la vida estar en un lugar y luego salir en busca de otro
derrotero que significaba mejorar mi posición económica, que nunca fue adversa,
pues había demostrado ser un buen chico trabajador.
Se rumoreo que Ana María también había presentado su
renuncia días antes. No le importo mucho el problema. La verdad había salido a
flote, es decir la vida disoluta del
jefe, nadie podría trabajar bajo esas condiciones. Un mes después fue
solicitada por una de las cuentas de la desaparecida agencia. La firma de Amigo
Limón tomó contacto con ella para llevar la cuenta. Esto fue una buena noticia,
en adelante tratarían con ella. Después
de unos días ella me convoco para
trabajar los diseños pendientes de la cuenta. “Qué dice el artista”. Así me llamaba
Luis Kukurello cada vea que trataba con él. Era un halago. Y nos trataba a muy
amablemente como jóvenes ejecutivos de
su cuenta.
Tratar con Ana María fue gratificante, había química entre
nosotros, como una dupla ganadora
realizamos varios trabajos. Nos llevábamos bien. Yo la admiraba por su
extraordinaria belleza, capacidad de enfrentar los retos que se le imponían.
Excelente profesional en su campo. Mayor por unos años y felizmente casada y un
buen esposo. Por ratos me embelesaba, la miraba como un hombre mira a una
mujer. La respetaba demasiado. Buenos amigos, buenos compañeros. A medida que desempeñábamos nuestra labor, el
cliente que no era otro que Kukurello, fue confiando en nosotros por ser
atentos con la cuenta y demostrar una buena presentación de uno de los productos de la marca Delicare. Sin
embargo, esa atención desmedida, era que el experimentado cliente, deseaba
salir con Ana María. Ella se dio su lugar. Los puntos sobre las íes. “Lo tuve
que poner en su sitio Joseph” me diría años después Ani, así la llamaba yo, a
esta extraordinaria mujer pisciana.
Al cabo de unos meses hubo cambio de gerencia y con ello el
final del contrato llego hacia con nosotros. Después de ello, no se nos ocurrió
trabajar nuevamente juntos. Salimos un par de veces. No convergíamos en la idea
de crear quizá, una sociedad dedicada al rubro de la publicidad. La separación
se venía. Cada quien debía empezar lo suyo. Ella continuaría su matrimonio
feliz con sus dos hijos. Yo empezaría mi rumbo creando mi pequeña empresa Creatividad
Sin Límite. Empecé buscando clientes y por ratos libres empezaba ya a pintar.
No daba mucha prioridad aún a la pintura a finales de los años ´90. Pero mi
corazón latía por dentro, quería tener un sueldo fijo y no tener que vivir del
arte como veía en muchos colegas artistas que frecuentaba. ( Continúa...)
